DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

RECEPCIÓN

DIRECTORIO DE PLANTAS DEL HOTEL SUNDANCE

PLANTA 0: Restaurante, bar, cabaret, juegos de mesa.

PLANTA 1: Guerra Civil Española. Artículos publicados en distintas revistas temática

PLANTA 2: Relatos.

PLANTA 3: Ficción y elucubraciones.

PLANTA 4: Compromiso social y experiencias de un padre ante el sistema
educativo.

25 de enero de 2014

PLANTA 3

SISTEMA...




Sistema, poeta, sistema
Empieza por contar las piedras...
Luego contarás las estrellas

(León Felipe, Versos y oraciones de caminante)


Tanto tiempo contando piedras y ahora comienzo a ver ciertos reflejos, brillos, en esos cantos rodados, es esas "piedras pequeñas y ligeras".

Pero... qué bueno sería volver a contar piedras, porque las estrellas nunca llegan, nunca se ven. ¿Cuándo contaré estrellas? ¿Cuándo si las piedras han desaparecido de mi camino? Si mi camino es sólo una masa prefabricada de asfalto donde las piedras, que antes abundaban, ahora están molidas, machacadas, amalgamadas en una masa oscura y plástica. ¿Cuándo brillarán las estrellas? ¿Brillarán de manera que no cieguen la vista? ¿Se podrán contar?

Aún sigo esperando ese tiempo augurado de contar estrellas, ese tiempo que nunca llega... Tal vez...una vez, hace años, tuve una estrella en mi mano... pero se apagó, se extinguió, explotó como una supernova.

Sólo me dió tiempo a contar: "Una..."







3 de enero de 2014

PLANTA 0 TABLÓN DE ANUNCIOS

Para mis recuperados amigos y amigas de México. Un abrazo muy fuerte desde Madrid y un recuerdo emocionado a Fernando García Labordena.

Recitado de manera magistral por Paco Rabal el poema "Qué lástima" de León Felipe

 


 Y "Romero sólo" recitado por el propio León Felipe

 

3 de noviembre de 2013

SEGUNDAS JORNADAS DE GEFREMA
 
CICLO DE ACTIVIDADES SOBRE GUERRA CIVIL
 


Hacer click para ampliar imagen

9 de junio de 2013

PLANTA 1, HABITACIÓN 14

Galdós, Gefrema y la “Historia pequeña”



He releído hace poco un Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós que me ha parecido sublime, como muchos otros. “El equipaje del rey José” es la primera novela (o el primer episodio) de la segunda serie de los Episodios Nacionales. Protagonizado, mano a mano por Salvador Monsalud y Carlos Navarro nos narra la gran debacle del ejército francés es su precipitada salida de España, la huida a caballo de José Bonaparte después de que todo su convoy, lleno de tesoros, quedase atascado en tierras de Vitoria.

Una genial narración que no desmerece los episodios anteriores donde su protagonista principal, Gabriel de Araceli, se ve envuelto en nada menos que la batalla de Trafalgar, los fusilamientos de Madrid (de los que sale indemne), la batalla de Bailén, los sitios de Zaragoza y Gerona y la batalla de los Arapiles. Una primera serie que no entiendo muy bien cómo ningún cineasta ha puesto sus ojos en ella porque saldría una magnífica serie de aventuras, seguro que mucho mejor que la actual y algo disparatada “Águila Roja”. Señores del cine: Gabriel de Araceli es un personaje digno de competir con Indiana Jones, piénsenlo.
La guardia imperial del rey José se abre paso a caballo y espada entre las gentes de su propio convoy, atascado por el barro y las fuerzas aliadas de los guerrilleros y los ingleses.

Ilustraciónes (ambas) de los Hermanos Enrique y Arturo Mélida para el original


Pero me voy del hilo, me dejo llevar por mi admiración a este grupo de novelas y el asunto de este pequeño artículo se difumina, así que vamos al grano.
En “El equipaje del rey José” hay algunas disquisiciones del autor sumamente interesantes. Pensamientos galdosianos que están relacionados un poco con la línea que Gefrema sigue en el nuevo número de su revista (ya el 23).
          Esto quedó claramente reflejado en la pseudopresentación del número 23 el pasado día 4 de junio en el Centro Cultural El Lucero. Todas las conferencias giraban en torno a un hilo conductor: el barrio del Lucero y la “pequeña Historia” de sus habitantes, Y hablo de “pseudopresentación” sin ninguna acritud porque el acto no fue como las demás presentaciones de los números anteriores de la revista, de la cual me honro ser el editor. En el acto hubo tres conferencias, muy buenas todas, pero “el hilo conductor”, Frente de Madrid 23, quedó relegado a la mesa de venta de publicaciones a pesar de que tenía mucho que decir. No hablo de lo que yo pudiera contar, porque lo voy a  hacer ahora y con más extensión, me refiero a que la revista tenía más puntos de interés para este barrio que quedaron sin tocar.
Benito Pérez Galdós dice en su narración lo siguiente: Si en la historia no hubiera más que batallas; si sus únicos actores fueran las celebridades personales, cuán pequeña sería!” por que la Historia también “está en el vivir lento y casi siempre doloroso de la sociedad, en lo que hacen todos y en lo que hace cada uno. En ella nada es indigno de la narración, así como en la naturaleza no es menos digno de estudio el olvidado insecto que la inconmensurable arquitectura de los mundos.”
Y sí, esto es un poco de lo trata Frente de Madrid 23, de la Historia pequeña, oscura y dolorosa de sus protagonistas de a pie de entonces y de todos los que vivieron como pudieron la Guerra Civil y la postguerra.
Más adelante dice Galdós que sabemos por los libros de Historia “las acciones culminantes, que siempre son batallas, carnicerías horrendas, o empalagosos cuentos de reyes y dinastías, que preocupan al mundo con sus riñas o con sus casamientos; y entretanto la vida interna permanece oscura, olvidada, sepultada. Reposa la sociedad en el inmenso osario sin letreros ni cruces ni signo alguno: de las personas no hay memoria, y sólo tienen estatuas y cenotafios los vanos personajes... Pero la posteridad quiere registrarlo todo; excava, revuelve, escudriña, interroga los olvidados huesos sin nombre; no se contenta con saber de memoria todas las picardías de los inmortales desde César hasta Napoleón; y deseando ahondar lo pasado quiere hacer revivir ante sí a otros grandes actores del drama de la vida, a aquellos para quienes todas las lenguas tiene un vago nombre, y la nuestra se llama Fulano y Mengano."
Poco mas hay que decir, la de Frente de Madrid 23, la “pequeña Historia” del barrio de Lucero, también tiene nombre: Julián Frías, Felisa Trampal, Carmen Valdehita y muchas otras personas anónimas que la vivieron, a todas ellas habría que erigirles un monumento de agradecimiento.


Portada de Frente de Madrid nº 23, fotografía de Ana Sánchez Costas.
Ya sabéis que lo podéis encontrar en las librerías Tierra de Fuego y en Ediciones La Librería


14 de abril de 2013

PLANTA 1, HABITACIÓN 13

LA RENDICIÓN DE MADRID OCURRIÓ EN EL ASILO DE SANTA CRISTINA



A las 13 horas del día 28 de marzo de 1939 el coronel del ejército republicano Adolfo Prada Vaquero entregó la plaza de Madrid al coronel del ejército nacional Eduardo Losas Camaña en la Ciudad Universitaria, en las cercanías del Hospital Clínico. Algunos dicen que el acto de rendición tuvo lugar en “los sótanos del Clínico”, otros que “junto a la fachada suroeste” del mismo en lo que ahora son los terrenos de la Fundación Jiménez Díaz (la Clínica de la Concepción), pero en realidad este acto donde los dos coroneles se saludan marcialmente, tuvo lugar en lo que por entonces eran los terrenos del Asilo de Santa Cristina. Es más, el sitio exacto es perfectamente localizable hoy en día, tanto que podría ser señalizable tal como Gefrema hizo en su día con la Pasarela de la Muerte.


Llegar a esta conclusión no ha sido un asunto fácil. Ha llevado mucho tiempo de observación comparada de fotos anteriores a la contienda, fotos de la guerra misma, imágenes tomadas inmediatamente después y en los años cincuenta. También ha habido un grado de suerte al encontrar lo que entendemos como dos documentos clave: un plano de la 16ª División de Estado Mayor, 3ª Sección del ejército nacional, de fecha 21 de enero de 1939 y una fotografía en el libro “La Guerra Civil en la Ciudad Universitaria” de Fernando Calvo González – Regueral.

Las pocas imágenes publicadas de este acto que todos conocemos proceden de un documental de 35 mm titulado “La liberación de Madrid” de Laboratorios Madrid Film, producción de 1939 del Departamento Nacional de Cinematografía (distribuido por Hispania – Tobis, edición extraordinaria del Noticiario Español) (1). En el minuto 4:47, después de una imágenes del Puente del Generalísimo, podemos ver cómo se desarrolla el acto. Prada y Losas hablan, se saludan militarmente y a continuación, junto al séquito que los acompaña (2) se dirigen por lo que se conocía como “camino cubierto” hacia la salida del Asilo de Santa Cristina que se ve al fondo. Una vez traspasado este llegan al “Hogar del Combatiente”, sito en la Escuela de Arquitectura, y se introducen en el edificio. Esto es todo pero no es poco.

video

Imagen nº 2. Primer fotograma del video mencionado.

 

Fue el primer fotograma, el primer segundo porque no vuelve a verse, el que nos hizo sospechar que el sitio exacto de la rendición no podía estar en el Hospital Clínico, si no en sus cercanías. En él apreciamos, a la izquierda de la foto y en sombra, parte de un edificio de una planta en altura con ventanas tanto en la planta baja como en la superior (imagen nº 2). Al fondo se ven las ruinas de una tapia, que es la que cerraba los terrenos del Asilo de Santa Cristina, y un desmonte en altura a la derecha (observable por el menor tamaño de un soldado que se dirige hacia la izquierda de la imagen).

Imagen nº 3

En la imagen nº 3, parte de una vista aérea tomada el 20 de octubre de 1939, podemos apreciar (centrado y en la parte superior de la misma) el edificio: alargado y con 42 ventanas, 21 por planta. También se observa parte de la valla del Asilo y que el desmonte del que antes hablábamos marcaba hasta dónde llegaban los terrenos de la institución benéfica: justo en la altura, pero eso lo veremos más adelante.
Por lo tanto el acto de rendición de la ciudad de Madrid, que como hemos visto se desarrolló delante de este edificio, tuvo lugar en los terrenos del Asilo de Santa Cristina, no en los del Hospital Clínico.

Plano del proyecto del Asilo de Santa Cristina por los arquitectos Belmás y Mathet
(2 de marzo de 1894)
El edificio en cuestión podría ser uno de los “almacenes” o uno de los “secaderos” si nos basamos en el plano del Asilo de los arquitectos Belmás y Mathet de 1894. Lo que sí sabemos de él es que, al estar protegido por la mole del hospital y a baja altura, se salvó (en parte) del intenso fuego del frente y de la ruina reinante.

Ampliación del plano de la 16ª División de Estado Mayor, 3ª Sección del ejército nacional, de fecha 21 de enero de 1939. Cortesía de Antonio Morcillo.

Esta situación, privilegiada hasta cierto punto, hizo que la 37ª Compañía del ejército nacional allí destinada lo adoptara como su “puesto de mando”. Pero aún hay algo más: el antiguo edificio del Asilo se convirtió en “Bar Cantina” como podemos observar en la ampliación del plano de la 16ª División antes citado (imagen nº 4). Es esto algo que nos parece sumamente curioso, en España casi todos los actos, los acuerdos importantes, se sellan en un bar. Parece que los dos bandos en contienda en esto estaban de acuerdo: (“¿Dónde nos vemos? En la cantina, por supuesto”, aunque allí no se “tomó” nada, ni siquiera a Prada y a su séquito se les dio de comer después en el Hogar del Soldado). Ciertamente, curiosidad aparte, el hecho de quedar allí, aparte de un atavismo hispánico, debió de ser motivado por la “seguridad” del lugar, remanso de paz en aquel caos. Mas que quedar en la cantina, la cantina estaba en aquel seguro lugar.

Y ahora vamos con la localización actual del sitio y los probables restos que quedan de él. Es ahora cuando entra en juego la fotografía que Fernando Calvo González – Regueral incluye en la página 130/131 de su magnífico libro para ver con detalle el edificio y determinar otro punto no menos importante (imagen nº 1).
Imagen nº 1. Impresionante e inédita imagen, tomada desde el Clínico, de los terrenos del Asilo de Santa Cristina, cortesía de Fernando Calvo Gonzalez-Regueral. Fuente: AGMAV, signatura F 243 –8. (Sed cuidadosos con los derechos de esta imagen)
Imagen nº 5
A la izquierda de la imagen observamos una construcción triangular que se levanta a ras de suelo y que no es otra cosa que el recinto de rocalla donde fue alojada y protegida la imagen de la Virgen de la iglesia del Asilo de Santa Cristina.
Ampliación de la imagen nº 1

Por lo tanto deducimos que el actual templete de la “Virgen Blanca” (como se la conoce y venera ahora) está, más o menos, en el mismo lugar donde se encontraba al final de la guerra. Comparando (imagen nº 5) observamos que es una estructura semitriangular de tres cuerpos, cosa que también vemos en la imagen frontal de la estructura. Así que, gracias a esto, procedemos a “desmantelar” leyendas urbanas que crecen tan ricamente en Internet:


La Virgen Blanca estaba ahí porque la zona era relativamente segura no debido a que la Iglesia de Asilo estuviera en el mismo lugar, esta se situaba un poco más a la derecha, como se puede comprobar en las fotos (3). Tampoco hay ninguna fotografía o documento que demuestre que la imagen de la Virgen estaba situada, antes de la guerra, en el exterior y sobre “una peana de mármol de Carrara para que resistiera a la intemperie” y no en el interior del templo. Una vez ocurrida la destrucción de la iglesia los soldados nacionales la trasladaron allí y la construyeron un refugio de rocalla, que debía ser el material que tenían más a mano y el más ligero. Por lo tanto la gruta de rocalla de la Virgen no la construyeron unos niños que, en la posguerra, “jugaban alegremente en la zona y la descubrieron”, la gruta era una construcción militar.


De paso decir que el actual templete donde se aloja la Virgen no es un “resto de la guerra”, la imagen de alguna manera sí, el templete no porque fue construido en febrero de 1954 y es obra de Agustín Aguirre, según cita la Doctora Pilar Chías Navarro en su obra de culto“La Ciudad Universitaria de Madrid, Génesis y Realización” (Talleres Lavel, Humanes – Madrid, 1986). El día 8 de diciembre de dicho año, coincidiendo con la “clausura del Año Mariano”, se celebró un acto de bendición del monumento “erigido por acuerdo de la Junta de Gobierno” de la Ciudad Universitaria.
Otra deducción muy clara es que el edificio de la cantina está muy cerca. Tanto en la foto de octubre de 1939 como en la del libro de Fernando Calvo observamos dos desmontes: uno anterior al edificio y otro posterior a él. Comprobamos su existencia en el plano “La Ciudad Universitaria a su liberación” del Gabinete Técnico de la Junta Constructora de la C.U. (imagen nº 6) con dos líneas de nivel y una construcción alargada en medio.

                                                                                      Imagen nº 6

Con estos dos desmontes tenemos suficientes datos para ir al lugar y afirmar que el edificio estaba allí. Ahora bien ¿cómo comprobarlo? En los años cincuenta (imagen nº 7) la zona se alisó de ruinas, todos los árboles fueron talados, los actuales pinos son una replantación, no podemos basarnos en ellos.

Imagen nº 7



                         Imagen nº 8. Tomada, aproximadamente, desde el mismo lugar que la imagen nº 2.
                                                            Foto: Ana Sánchez Costas

Pero si observamos el suelo la cosa cambia. Bajando desde el templete de la Virgen a la zona entre los dos desmontes, encontramos a la derecha un banco de granito, (imagen nº 8) justo a su lado izquierdo y descubierto por el paso de viandantes por el camino, el resto de un escombro de ladrillo se esconde en el suelo. Si nos internamos en línea recta, entre los pinos, nos encontramos en el suelo con una estructura de cemento con ladrillos en su base de aproximadamente 1,70 metros de largo por 70 cm. de ancho (imagen nº 9).


                                                                  Imagen nº 9. Foto: Ana Sánchez Costas

Es muy probable que este trozo de cemento, de apariencia humilde y un tanto dudosa, fuese parte del suelo del edificio. Aún si ponemos en duda los restos, dada la remodelación tan brutal que sufrió la zona, nos quedan los datos de los dos desmontes que, estos sí, marcan claramente donde estaba el edificio del Asilo de Santa Cristina usado como Bar-Cantina y puesto de mando y la explanada a su derecha: el lugar donde se produjo el acto de entrega (o de rendición, elijan ustedes mismos) de la plaza de Madrid el 28 de marzo de 1939.

NOTAS:

(1) Estrenado en el cine Capitol de Madrid el 8 de abril de 1939.
(2) Para más información de qué personas lo componían consultar el artículo “Adolfo Prada Vaquero y Eduardo Losas Camaña: africanismo y juntismo en el último acto de la guerra civil española” de Raúl C. Cancio Fernández en Frente de Madrid nº 15.
(3) Justo donde ahora está la parte trasera del edificio de la Escuela de Ingenieros Navales.


BIBLIOGRAFÍA:

-ABC, 9 de abril de 1939, página 7.
-ABC, 9 de diciembre de 1954, páginas 32 y 33.
-Calvo González – Regueral, Fernando. “La Guerra Civil en la Ciudad Universitaria”. Ediciones La Librería 2012.


                   Este artículo se publicó originalmente en Frente de Madrid nº 22


 



1 de febrero de 2013

PLANTA 4, HABITACIÓN 6

OTRO VENDRÁ...


Si hubiera que hacer un escudo heráldico para poner en el edificio de la Moncloa tendría una leyenda bastante evidente. Sobre campo (o "partido" no entiendo mucho de heráldica) de azul y rojo desvaído la siguiente leyenda: "Otro vendrá que bueno me hará".

Porque si analizamos la trayectoria de los inquilinos del Palacio de la Moncloa, los democráticos, hemos ido de mal a peor. O siguiendo con los dichos populares (del pueblo, no del PP) "hemos salido de Guatemala para meternos en Guatepeor".



Empezamos nuestra trayectoria con D. Adolfo Suárez, a quien ahora y con la perspectiva del paso del tiempo podemos valorar como el techo, la cúspide, lo más. A este siguó D. Leopoldo Calvo Sotelo, en su haber un golpe de estado en su primer día que le rebaja la nota y le hace pasar por la Historia silenciosamente, casi desapercibido. ¿Alguien recuerda algo de su gestión sin ver previamente "Cuéntame cómo pasó"?


Después la caída parece que se desaceleró un poco, cosa de no extrañar, era la primera vez que un gobierno socialista accedía al poder después del golpe de estado del General Franco. D. Felipe González empezó con euforia, los indicadores del cuadro de los presidentes de Gobierno subían.



Pero era una ilusión, el espejismo del cambio. Después de la tan añorada huelga general del 14 de diciembre de 1988 la popularidad de Felipe se fue hacia abajo, en ocasiones parecía remontar pero volvía a caer, el Sr. Roldán (el Bárcenas de entonces) pesaba mucho.



Y de repente llegó D. José María Aznar, resucitado de entre los muertos, llegando andando a un hospital después de un atentado con bomba y sacudiéndose el polvo como diciendo "a mí con estas tonterías".



Y a partir de aquí los índices han caido en picado exceptuando un ligero ascenso "no nos falles" al inicio de la legislatura del Sr. Zapatero. A este le sucedió D. Mariano Rajoy y su rodillo.


 Llegados a este punto uno echa vista atrás, piensa en el Sr. Rajoy y dice "pues tal vez Zapatero lo hizo mejor". Y si uno piensa en la gestión del Sr. Zapatero indudablemente le vendrá a la mente la frase del Sr. Aznar de "España va bien". Pero si uno piensa en Aznar dice: "con González mejor" y así hasta llegar a Suarez y mejor no nos remontamos a más atrás, es peligroso.

Ahora supongamos que la tan ansiada dimisión del Sr. Rajoy y su equipo se produce. ¿Hemos tocado fondo o aún queda para llegar a las catacumbas, al submundo? Parece, estimados lectores, que aún queda. Porque si se produce una dimisión logicamente habrá que disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones generales y aquí, en España, es o Guatemala o Guatepeor. La opción es nada menos que el Sr. Pérez Rubalcaba y, desafortunadamente, seguiríamos con la leyenda del escudo heráldico del Palacio de la Moncloa.


Por favor, estimados lectores, ciudadanos, electores, niños y niñas, público en general: Cambiemos nuestra forma de ver la vida, luchemos por la fraternidad, dejemos de votar a ineptos.

22 de enero de 2013

PLANTA 4 HABITACIÓN 5


JUAN NADIE (MEET JOHN DOE)
Cada día que pasa somos más "los nadie"

En estos tiempos “convulsos” en que nos ha tocado vivir (lo de “convulsos” es una manera socialmente aceptada de decir que nos ha tocado vivir dos legislaturas de mierda y sus consecuencias) no está de más replantearse ciertas cosas. Sobre todo cuando las ideologías caen, bien por desencanto, bien por efectos del sistema consumista o porque el obsoleto sistema democrático actual (tenemos una Carta Magna intocable desde hace 34 años) las anula a golpe de decretillos y decretazos.

Replantearse la concepción de cambiar el mundo desde la base, desde lo pequeño, es, al menos en mi caso, volver a los orígenes. Volver porque hay momentos en que uno piensa que la lucha actual contra lo injusto, contra el fraude democrático, es absurda teniendo un gobierno (mejor dos, considerando también la sordera del anterior) totalmente sordo a los requerimientos del pueblo, a los gritos de socorro de los desposeídos de nuestra sociedad.

Para este replanteamiento no hay nada mejor que el discurso que vais a leer o ver a continuación. Un discurso que nos hace volver a pensar que el mundo se cambia a consecuencia de revoluciones, sí, pero que no hay mejor “revolución” que la que hace uno mismo desde su pequeña parcela de poder. Me refiero a nuestro pensamiento, a su coherencia con la vida de los demás, a la educación de nuestros hijos e hijas y, sobre todo, a la honestidad con uno mismo. Cambiar las cosas empezando por uno mismo sin tener en cuenta el ritmo o la velocidad de la sociedad, ser un pionero.

Este discurso es, nada más y nada menos, que el que lee Gary Cooper en el papel de Juan Nadie en la película del mismo nombre (“Meet John Doe” en su título original) rodada en 1941

Aquí tenéis el texto y más abajo dos enlaces: uno al discurso y otro a la película completa. Que lo disfrutéis y que os haga pensar en esa especie de revolución de “los nadie” que, cada día y desafortunadamente, vamos siendo más en número teniendo menos influencia.





"JUAN NADIE" (“Meet John Doe” de Frank Capra, 1941)
Discurso de presentación de Juan Nadie ante los micrófonos de la radio:

Damas y caballeros: Yo soy el hombre que todos conocen como Juan Nadie, he escogido este nombre porque parece describir...porque parece describir al hombre de la calle. Y ese soy yo. Ese soy yo.

Bueno, era yo antes de decir que iba a saltar desde la azotea del ayuntamiento en Nochebuena. Ahora supongo que he dejado de serlo. Ahora recibo la atención de todos, incluidos los que no....por ejemplo al alcalde y al gobernador no les gustan los artículos que escribo. Bueno, la gente como el gobernador...la gente como el gobernador y ese otro están preocupados. Pero no voy a hablar de ellos. Voy a hablar de nosotros, la gente normal, los Juan Nadie. Si les preguntaran como es el Juan Nadie corriente no podrían decirlo porque es un millón de cosas. Es el señor grande y el señor pequeño. Es ignorante y es sabio. Es esencialmente honrado, pero tiene un grado de ladrón dentro de sí. Rara vez entra en una cabina telefónica sin mirar en la ranura por si alguien se ha dejado 10 centavos. Es el hombre para quien redactan los anuncios, aquel a quien todo el mundo vende cosas. Es el que siempre acaba pagando el pato y es la mayor fuerza del mundo.

Sí señor, sí señor, somos una gran familia los Juan Nadie. Somos los mansos que teníamos que heredar la tierra. Estamos en todas partes. Cosechamos, excavamos las minas, trabajamos en las fábricas, llevamos los libros, hacemos volar los aviones, conducimos los autobuses y cuando un poli grita: "usted, atrás" se refiere a nosotros, los Juan Nadie.

Hemos existido desde siempre. Hemos construido las pirámides, hemos visto a Cristo crucificado, hemos extraído metales para los emperadores romanos, hemos navegado en las carabelas de Colón, hemos salido de Moscú con Napoleón y nos hemos congelado con Washington en Ballisford. Sí señor, hemos estado allí aportando nuestro grano de arena desde los inicios de la Historia del mundo. Y en nuestra lucha por la libertad hemos golpeado la lona muchas veces, pero siempre hemos vuelto a la lucha porque somos el pueblo y somos fuertes. Han empezado a hablar de la gente libre que se reblandece, que ya no puede más ¡Todo eso es mentira! La gente libre podemos cambiar el mundo, desde la guerra hasta el juego más insignificante si nos lo proponemos.

Sé que muchos de ustedes se preguntan: "¿Qué puedo hacer? Sólo soy un pobre hombre, yo no cuento.” Pues se equivocan: los pobres hombres siempre han contado porque, a la larga, el carácter de un país es la suma total del carácter de sus pobres hombres.

Pero tenemos que actuar todos juntos y lanzarnos. No podemos ganar el juego si no hacemos un trabajo de equipo y ahí es donde aparece cada Juan Nadie.

Depende de él unirse a su compañero de equipo y su compañero de equipo, amigos míos, es la persona que tiene al lado. Su vecino es una persona terriblemente importante. Le necesitan y él les necesita a ustedes. Así que cuídenle si está enfermo, hablen con él si está preocupado, denle de comer si está hambriento y si no tiene trabajo, búsquenle uno. Para la mayoría de ustedes su vecino es un extraño, un tipo con un perro que ladra y un seto que le aísla, pero ahora ya no puede ser extraño nadie que forme parte de su equipo.

Así que derriben esos setos que les separan. Derríbenlos y derribarán todos esos odios y prejuicios. Derriben las empalizadas y habrán realizado un trabajo de equipo. Sé que muchos de ustedes se estarán diciendo: "Este hombre está pidiendo un milagro, espera que la gente cambie repentinamente.” Pues se equivocan. No es un milagro. Y no es un milagro porque he visto que ocurre una vez al año todos los años al llegar la Navidad.

Hay algo maravilloso en el espíritu de la Navidad. ¡Hay que ver lo que hace en la gente! ¡En todo tipo de gente! Y yo me pregunto: "¿Por qué no puede ese espíritu, ese acogedor espíritu navideño, durar todo el año?" ¡Cielos! ¡Si eso ocurriera! Si todos los Juan Nadie hiciéramos que ese espíritu durara 365 días al año, desarrollaríamos tal fuerza, crearíamos tal ola de buena voluntad, que ninguna fuerza podría oponerse a nosotros.

¡Si amigos míos! Los mansos heredarán la tierra cuando los Juan Nadie comiencen a amar a sus vecinos. Y será mejor que empiecen ahora. No esperen a que el juego se suspenda por falta de humor.

¡Despierta Juan Nadie, eres la esperanza del mundo!



DISCURSO EN LA RADIO (en inglés):




PELÍCULA COMPLETA (2 HORAS Y POCO):