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PLANTA 2: Relatos.

PLANTA 3: Ficción y elucubraciones.

PLANTA 4: Compromiso social y experiencias de un padre ante el sistema
educativo.

15 de abril de 2012

PLANTA 1 HABITACIÓN 10

LA MUERTE DE TRIFÓN MEDRANO

Retrato de Trifón Medrano
por Albero y Segovia,
Archivo Rojo. 
AGA F04055 54584001

Parece que Trifón Medrano Elurba nació en Madrid si hacemos caso de lo que dice el “Listado de personas muertas, fusiladas y/o desaparecidas en Euzkadi durante la Guerra Civil y el franquismo” que el Departamento de Justicia y Administración Pública del Gobierno Vasco tiene colgado en Internet. En él se cita como “procedencia” de Trifón Medrano la ciudad de Madrid, se dice que falleció el 17 de febrero de 1937 en Bilbao y se especifica el “modo” con una lacónica frase: “Muerto frente”. En este artículo veremos qué hay de cierto y de incierto en todo esto.

Tampoco hay noticia de cuándo nació pero Santiago Carrillo (inevitable biógrafo de Medrano por su cercanía política y personal) dice en su reciente libro Los viejos camaradas que tenía algunos años más que él. Si Carrillo nació en 1915 y tenía 22 años cuando se produjo la desafortunada muerte de Medrano, hay que calcular que éste contaba entonces con unos 25 años de edad.


Trifón Medrano en el Congreso Nacional
de la JSU de Valencia
a mediados de enero de 1937
acompañando a la delegada francesa,
una de sus últimas fotos con vida.
Autor: Atienza. AGA F04049 54107001

Según Santiago Carrillo, Medrano era “una persona seria y responsable, medía mucho sus palabras y escuchaba con atención. Era miembro de una familia obrera y había comenzado su militancia mientras trabajaba en un taller”. “Su muerte supuso un serio contratiempo para la JSU: todavía estábamos empezando a rodar la nueva organización y aún quedaban pequeños grupos sectarios en ambos lados que la influencia de Trifón conseguía reducir”.

Trifón Medrano fue una figura de excepcional importancia para el comunismo español. En 1932, en el II Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), resultó elegido secretario general de la organización. Durante este periodo aprovecha para formarse políticamente en la Escuela Lenin de Moscú junto a otra figura también fallecida en la Guerra Civil en extrañas circunstancias: Lina Odena.

En 1934 inicia los primeros contactos con las Juventudes Socialistas (JJSS) de cara a una “unidad de acción”, de ahí salieron las primeras reuniones de las que luego nacerían las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Por parte de la UJCE participaron Trifón Medrano, Segis Álvarez y Fernando Claudín, y por las JJSS Federico Melchor, Segundo Serrano Poncela, José Laín y Santiago Carrillo.

 En las elecciones del 16 de febrero de 1936, Trifón Medrano formó parte de la candidatura del Frente Popular por Ciudad Real representando al Partido Comunista. No resultó elegido pero consiguió 79.329 votos, cifra nada despreciable si se compara con los 269 que consiguió José Antonio Primo de Rivera en la misma ciudad o los 50.390 de nada menos que Cirilo del Río (Partido Progresista), ministro de Agricultura y Obras Públicas con Lerroux. Días antes, el 6 de febrero, se había producido su detención durante un mitin en La Solana (Ciudad Real). Medrano dijo en el mitin que los italianos resolvían el problema del paro enviando a los jóvenes a morir en Abisinia y que el Gobierno español “resuelve el problema ametrallando a obreros en Asturias”, al llegar a ese punto el delegado del Gobierno suspendió el acto y le mandó detener.

En marzo de 1936 el delegado de la Internacional Juvenil Comunista (IJC), Vittorio Codovilla, propone a las dos organizaciones (JJCC y JJSS) un viaje a Moscú para discutir los problemas de unidad con la dirección de la IJC. Por parte de las JJSS viajaron Melchor y Carrillo, y por las JJCC Medrano y Felipe Muñoz Arconada. Viaje largo pasando por París, Viena y Varsovia hasta llegar a Moscú, donde conocieron al legendario Dimitrov (famoso por haber sido acusado de la quema del Reichstag) y se entrevistaron con Kosarev y Chemodanov (entre otros) dirigentes del Konsomol soviético (organización juvenil del Partido Comunista de la URSS), volvieron a España con el proyecto de las JSU resuelto.

El 5 de abril de 1936, en un mitin en la plaza de Las Ventas de Madrid, se anunció formalmente el acuerdo de unificación. En el acto intervinieron Largo Caballero, Pepe Díaz, Santiago Carrillo y Trifón Medrano. Además, se daba un paso adelante en la unificación del PC y el PSOE en un solo partido, proyecto después frustrado y que únicamente se materializó en Catalunya con el PSUC. A continuación se formó una “ejecutiva provisional unificada” en la que Santiago Carrillo era el secretario general y Medrano el secretario de organización. El resto de la ejecutiva la formaban Federico Melchor, José Cazorla, José Laín, Serrano Poncela y Alfredo Cabello por las JJSS, y Fernando Claudín, Segis Álvarez, Manuel Vidal, Andrés Martín y Felipe Arconada por las JJCC. Las reuniones de la ejecutiva tenían lugar en un local que alquilaron en la calle Barquillo de Madrid.

 Del primero de mayo de 1936 tenemos una de las pocas fotografías que se conservan de Trifón Medrano (a la derecha del grupo con traje gris y sin corbata) en la cabecera de la manifestación madrileña junto a Carrillo, Largo Caballero, Luis Araquistáin y José Díaz.


Manifestación del 1º de mayo de 1936 en Madrid. De izquierda a derecha: desconocido, Santiago Carrillo, Largo Caballero, Araquistain, José Díaz y Trifón Medrano

Para los días previos a la sublevación militar del 17 de julio de 1936 pasamos de nuevo al testimonio de Santiago Carrillo en sus Memorias para conocer que unos días antes Medrano, Carrillo y Laín viajaron a París con el objeto de mantener una entrevista con Raymond Guyot, secretario general de la IJC. Al llegar a París les alcanzó la noticia de la sublevación, anularon la reunión y volvieron por la noche en tren para Madrid, donde se encontraron con que Luis Araquistáin y Rodolfo Llopis hacían el mismo viaje. Evidentemente no pudieron pasar de Hendaya porque el tráfico ferroviario estaba cortado a la altura de Irún y se trasladaron en un taxi hasta San Sebastián. Desde allí los cinco dirigentes intentaron volver en coche a Madrid y a la altura de Gallarta (Bilbao) un control del PNV les paró y estuvo a punto de fusilarles si no es por la providencial llegada de un camión de tropas donde un miliciano  reconoció a Laín.

Poco después llegaron a Torrelavega (Cantabria), donde una columna intentaba organizarse para reconquistar Aguilar de Campoo. Carrillo, Laín y Medrano se unieron a ella con la esperanza de abrir una ruta a Madrid. Después del fracaso de la operación, con un episodio casi berlanguiano en el que en una descubierta por la noche a un soldado se le dispara el fusil y salen todos corriendo, volvieron a Bilbao para ponerse en contacto con el Partido Comunista de Euzkadi. Pero Juan Astigarrabía (secretario general del PC vasco) no los recibió de buen grado dada la pertenencia de Medrano al Comité Central Nacional con quien estaba, por entonces, enfrentado. La única solución que Astigarrabía les dio es que volvieran a pasar a Francia, pero el compromiso de los tres dirigentes les impidió hacer algo así. Decidieron alistarse a un batallón mandado por Fulgencio Mateos que operaba en Ochandiano; a las semanas de estar allí se recibieron instrucciones de Madrid para pasarles vía Francia, Puigcerdá (Girona) y Barcelona. Cuando Trifón Medrano llegó a Madrid se encontró con el cambio de domicilio de las JSU de la calle Barquillo a la calle Fuencarral 81, al actual edificio del Tribunal de Cuentas.

El 13 de noviembre de 1936, en pleno ataque frontal a Madrid, Medrano hace un discurso a través de la radio del Quinto Regimiento, organización de la que parece ser (ya que no tengo datos verificables) formó parte activa. “Se trata de conquistar la libertad y el porvenir… hacer de España un país progresivo, un país que al mismo tiempo que asegure el bienestar a su pueblo, sea un baluarte de la paz y el progreso en el mundo.” Palabras, sin duda, muy adelantadas a su tiempo y de una gran vigencia. Además, animaba Medrano a los combatientes madrileños a resistir los avances de las tropas de “Franco y Mola”.

Siguiendo con el repaso de su vida encontramos que El Luchador (Alicante), en su edición del 5 de enero de 1937, se hace eco de un Congreso Provincial de la JSU de la ciudad levantina donde los delegados provinciales debaten asuntos de producción, agricultura, transporte y economía de guerra, entre otros. El Congreso fue clausurado con las palabras de Medrano en calidad de “delegado de la Nacional”.


Congreso Nacional de la Juventud en el salón de actos del Ayuntamiento de Valencia. En el centro de la imagen, detrás del delegado con gorra de plato con la mano apoyada en la cabeza se reconoce a Fernando Claudín. 
Archivo Rojo. Autor: Atienza. AGA F 04049 54103001
 Los días 15 a 17 de enero de 1937 se convocó el esperado Congreso Nacional de la JSU (conocido popularmente como Conferencia Nacional de la Juventud) en el salón de actos del Ayuntamiento de Valencia. Al acto asistieron la Internacional Juvenil Comunista y su homóloga socialista además de distintas personalidades (Dolores Ibárruri, Jesús Hernández, etc.); la presidencia de honor del Congreso fue ostentada por Antonio Machado. Medrano se encargó del informe de organización donde destacó que de 250.000 militantes de la JSU más de 170.000 estaban enrolados en el ejército republicano. La ejecutiva provisional fue ratificada en la dirección de la organización: Carrillo como secretario general, Medrano de organización. Esta candidatura provocó el primer conflicto dentro de la organización (Carrillo se había afiliado al PCE en noviembre de 1936), los que la votaron lo hicieron pensando que la secretaría general estaría cubierta por un miembro de las Juventudes Socialistas. De este Congreso son las fotos que acompañan al texto, probablemente las últimas de Medrano con vida.

Medrano (a la derecha) en el
Congreso de Valencia.
Autor: Atienza. Archivo Rojo.
AGA F 04049 54105001
ABC Madrid en su edición del 6 de febrero de 1937 recoge en una noticia corta procedente de Valencia la que sería la última gira política de Medrano: “Hoy ha salido para la zona leal del Norte el secretario de organización de la Federación Nacional de la UJSU, Trifón Medrano, con objeto de recorrer las provincias de Asturias, Santander y Vizcaya y realizar una intensa campaña de propaganda de las Juventudes Unificadas. Llevará a los combatientes del Norte el aliento y la solidaridad de toda la juventud española”.

 Fue esta “campaña de propaganda” la que llevó a Medrano a Bilbao a mediados del mes de febrero. Junto con Luis Rodríguez Cuesta convocó una reunión con el Comité Nacional de Juventudes de Euzkadi en el local de la Federación de Juventudes Socialistas Unificadas para informar de las tareas que planteó la Conferencia Nacional de la Juventud y su desarrollo en la organización juvenil del País Vasco.

Postal antigua del edificio
de la Unión y el Fénix
en la calle Arenal 3
de Bilbao



La reunión se desarrollaba en el edificio actualmente conocido como “La Unión y el Fénix”, en el segundo piso de la calle del Arenal número 3 (cercano al Teatro Arriaga y al Puente del Arenal). A las cinco y cuarto de la tarde la explosión accidental de un proyectil (“del 15,5”) que había sido traído como recuerdo de una operación en el frente de Villarreal, acabó con las vidas de Medrano, Rodríguez Cuesta y Agustín Zapiraín Aguinaga. En la explosión resultaron heridos Pedro Felipe, secretario general de la JSU de Euzkadi, que perdió un ojo; Antonio Bueno; Leoncio (o Leandro) Peña; Herrero Palazón; Lazcano y Andrea Barroso García, todos de la organización vasca. En la identificación de la última persona herida que citan las fuentes periodísticas no hay demasiado acuerdo: La Libertad la identifica como Andrea Barroso García; La Vanguardia como Astrea Barredo y ABC Madrid como Astrén Barrio.

La muerte de Agustín Zapiraín (secretario de organización de JSU-Euzkadi, oficial del Batallón Stalin y miembro del Comité Central del PC) fue, también, especialmente triste ya que tenía previsto contraer matrimonio al día siguiente.

Arriba: Imagen actual del Puente del Arenal en Bilbao. En el centro el edificio de la Unión y el Fénix, a la derecha el Teatro Arriaga.
Abajo: La misma zona durante la Guerra Civil.

La noticia de la explosión corrió por Bilbao y al poco empezó el desfile de militantes y jóvenes por el domicilio de la JSU. Fueron puestos unos pliegos de firma y avanzada la noche muchas personas seguían “desfilando para hacer patente su dolor por la muerte de los tres dirigentes”. Se instaló en el local una capilla ardiente y el día 19 tuvo lugar el entierro. El consejero de Transportes del Gobierno Vasco Juan Astigarrabía (el mismo que al principio de la sublevación recibió mal a Medrano) pronunció unas palabras “emocionadas” en el cementerio. Antes, durante el trayecto, el pueblo de Bilbao siguió a la comitiva fúnebre y presenció el paso de los tres desafortunados dirigentes; esta manifestación de dolor fue una de las más grandes que se recuerdan de aquella época.

Éste, y no otro, fue el triste final de Trifón Medrano: un funesto error.

El servicio que gestiona actualmente los cementerios municipales bilbaínos (Bilbao Zerbitzuak Hilerriak) informa, tras una petición del autor de este artículo, que Medrano falleció, como ya sabemos, en Bilbao el 17 de febrero de 1937. Fue inhumado el 19 en la fosa de adultos nº 57, manzana 21 del cementerio de Vista Alegre (ahora de Bilbao). Posteriormente, no figura la fecha, fue “trasladado al Osario General”. Esto quiere decir que pasado un tiempo (lo habitual son 10 años) nadie reclamó sus restos y pasaron al osario común donde se confundieron con los de otras personas en el mismo caso.

Las repercusiones de la muerte de Medrano no fueron pocas, valga como ejemplo la noticia que da La Libertad en su edición del 23 de febrero de 1937: “El domingo, a las cinco de la tarde, ante una gran muchedumbre de la barriada de Lavapiés, la J.S.U. del sector Sur cambió de nombre la plaza de Lavapiés por el nombre de Trifón Medrano. Los antifascistas congregados aclamaron al aparecer sobre un balcón la nueva insignia que da nombre a la plaza. El compañero Sebastián Muela dirigió la palabra explicando el porqué de aquel cambio”. Como podemos ver en la foto que acompaña al texto se instaló una placa en forma de estrella al lado de la anterior.

Placa instalada por la JSU en la Plaza de Lavapiés de Madrid el 23 de febrero de 1937.
Imagen cortesía de Jacinto M. Arévalo Molina
En cuanto al proyectil que estalló hay diferentes versiones en por qué lo hizo. En lo que casi todo el mundo está de acuerdo es en que era un proyectil de la artillería rebelde “que se había roto sin llegar a estallar”, según Carrillo, que dice que “ésta era una insensatez bastante extendida en aquel tiempo. Estos proyectiles se conservaban como trofeos de guerra”.

Antonio Ruiz-Hidalgo Fernández (secretario general de JSU en Cantabria) lanza una hipótesis algo aventurada, dice que los asistentes a la reunión “estaban fumando, tenían allí el casquillo de un proyectil y se les ocurrió tirar en él la ceniza y explotó”. En el mismo sentido apunta Felipe M. Arconada en un testimonio recogido por la Fundación 1º de Mayo de CC.OO.: “alguien echó una colilla en una bomba e hizo explosión”. Ninguno de los dos explica cómo se enteraron del hecho.

Llegados a este punto hay que hacer varias precisiones. La hipótesis del casquillo que explota por uno o varios cigarrillos parece más fruto de la leyenda urbana (comparable al presunto túnel que conectaba la Dehesa de la Villa con Barajas, nada menos) que de la realidad, con todo el respeto para los dos testimonios, si consideramos que la trilita arde y detona a 81 grados.

Los proyectiles de artillería llevan casquillo cuando son de pequeño calibre ya que en grandes proyectiles su manejo sería engorroso. La artillería que tira con casquillo funciona como en un fusil: tras el disparo el sirviente de cierre abre el cierre y cae el casquillo vacío, tal como pasaría con la vaina de un Máuser al abrir el cerrojo. La munición con casquillo viene preparada por partes en una caja grande: la vaina o casquillo, los saquetes de pólvora (que se usan como cargas de proyección), el proyectil  con su tapón, la espoleta y algunas llaves para montarlo todo y usarlo. Como la combustión de los saquetes de pólvora que se colocan en el interior de la pieza es completa e instantánea, se consigue una gran potencia de proyección. Existen otro tipo de proyectiles denominados de “munición engarzada”, que ya vienen montados en una sola pieza. El casquillo sólo tiene función de proyección y en la base tiene un fulminante, igual que en los cartuchos de fusil. En su interior llevan un vástago hueco, largo en el centro y con agujeros de salida.

Resumiendo, un casquillo utilizado como cenicero podría producir un gran fogonazo o una llamarada pero nunca podría explotar, aunque en una estancia cerrada se multiplicarían sus efectos. Sólo si hubiesen tenido un proyectil engarzado dentro del local podría ser que alguien le diera un golpe en el culote al manejarlo e hiciera funcionar el fulminante. En ese caso es probable que explotara aunque existen grandes posibilidades de que fallara. La otra hipótesis, la del proyectil del 15,5 (este no lleva casquillo), es también un poco extraña. Un proyectil de este modelo pesa 44,5 kilos, algo que no se lleva en un macuto o debajo del brazo ni en el País Vasco.

El asunto de la explosión es, como vemos, complejo. En estos tiempos (en los de la GCE) el término “casquillo” no siempre se refiere a la vaina del proyectil. Se suelen llamar “casquillos” a los trozos de metralla que se producen en una explosión y se utilizan expresiones como “cascos de metralla”, “cascotes”, etc. Es probable que lo que tuvieran en el piso de la calle Arenal fuese una espoleta suelta. Cosa más factible ya que no es muy grande y tiene un explosivo muy potente, muy activo y sensible en extremo a la temperatura. O bien una granada de mortero Valero (o modelo similar), un proyectil muy atractivo por su forma, igual de peligroso y bastante inestable si se coloca de pié como elemento decorativo. Sólo una cosa queda clara: hubo una explosión provocada por imprudencia o por manipulación indebida.


En esta imagen vemos al Delegado de Industrias de Guerra de la Junta Delegada de Defensa de Madrid (Lorenzo Iñigo, de la CNT) con un "souvenir bélico" sobre la mesa, probablemente una granada de mortero Valero.

En el otro lado de las hipótesis hay quien aprovecha la ocasión para, muchos años después, sembrar la discordia. Enrique Líster dice en su libro Así destruyó Carrillo al PCE lo siguiente en relación al presunto papel de Carrillo en la muerte de Medrano: “Otra cosa sobre la que había –y sigue habiendo y un día se llegará a aclarar– graves sospechas, es en su papel en la muerte de Trifón Medrano, desaparecido el cual Carrillo quedaba como dirigente absoluto de las JSU”. Parece que Líster olvidó que Carrillo era ya por entonces el dirigente superior a Medrano en la JSU, tal como queda recogido en este artículo. Dice “el General” que la muerte de Medrano “no está suficientemente aclarada”, ya se ve: en un folleto informativo del 75º aniversario de la JSU el Colectivo de Jóvenes Comunistas (CJC), organización juvenil del Partido Comunista de los Pueblos de España (partido fundado en 1984 por Gallego y Líster), alaba la figura de Medrano como “ejemplo de cuadro comunista comprometido”, dice que “murió en el frente de Madrid” y que “en su honor todas nuestras escuelas centrales de formación llevan su nombre". Resulta que ignoran dónde y cómo murió tan honorable militante, tal vez por aquello de las aclaraciones futuras.

Claro que algo parecido pasa con la actual Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) que dice en los apartados de “Historia” de sus webs que “Trifón Medrano murió empuñando su fusil en la defensa de Madrid”. No soy quien para dar lecciones a nadie, pero espero que este artículo sirva para paliar en parte el analfabetismo histórico en que estas organizaciones están sumidas (aunque probablemente no sean las únicas) y para divulgar la figura de una vida con mucho futuro truncada en plena juventud por la explosión de un “souvenir del frente” manejado imprudentemente.




BIBLIOGRAFÍA:

-ABC Madrid:
            14 de noviembre de 1936, página 12.
            6 de febrero de 1937, página 11.
            20 de febrero de 1937, página 10.
-Archivo Historia del Trabajo. Colección Jóvenes en Libertad. Testimonios orales. Fundación 1º de mayo, CC.OO., página 129.
-Así destruyó Carrillo el PCE por Enrique Líster Forján. Editorial Planeta. Mayo de 1983.
-El Luchador. 5 de enero de 1937.
-El Pueblo Manchego. 7 de febrero de 1936, página 2.
Hoy como ayer, por la unidad de la juventud en lucha por la república Socialista! Colectivo de Jóvenes Comunistas, 2011.
-La Libertad. 19 de febrero de 1937, página 1.
                        23 de febrero de 1937, página 3.
-La Vanguardia:
11 de febrero de 1936, página 30.
19 de febrero de 1937, página
-Los caminos del exilio: historia de un militante cántabro por Valentín Andrés Gómez. UNED Cantabria.
-Los viejos camaradas por Santiago Carrillo Solares. Editorial Planeta 2011.
-Memorias por Santiago Carrillo Solares. Editorial Planeta 2008.
-Paisanos en lucha. La República Popular por Fernando del Rey Reguillo.
-Santiago Carrillo. Crónica de un secretario general por Fernando Claudín. Editorial Planeta 1983.
-Tres años de lucha por José Díaz Ramos. Editions de la Librairie du Globe, París 1970.
-1936, aquella soledad por Iñaki Egaña. Editorial Txalaparta.


Otra imagen de la manifestación del 1 de mayo en Madrid.
Trifón Medrano en el centro con traje gris




AGRADECIMIENTOS:

- A Santiago Carrillo Solares por su memoria y por su lucha.
- A Bilbao Zerbitzuak Hilerriak, nCementerios Municipales de Bilbao.
- A Antonio Morcillo por sus lecciones de artillería.
- A la excelente Biblioteca de Morillo de Tou (Huesca).



Este artículo se pubicó originalmente en la revista de la asociación Gefrema "Frente de Madrid nº 20"